El nuevo año escolar comenzará con reglas más claras respecto al uso de smartphones en el entorno educativo. A partir de 2026, los establecimientos deberán aplicar lineamientos que limitan el uso de teléfonos móviles durante la jornada, en una medida que busca reducir distracciones, mejorar la convivencia y reforzar los espacios de aprendizaje en el aula.

En simple: lo clave del regreso a clases sin celulares
A partir de 2026, los colegios deberán aplicar reglas claras sobre el uso de teléfonos móviles durante la jornada escolar, limitando su utilización en clases para favorecer la concentración y la convivencia.
- El uso en sala se restringe, salvo situaciones justificadas.
- Cada establecimiento definirá normas en su reglamento interno.
- Se permiten excepciones por salud, emergencias o actividades pedagógicas.
- En enseñanza media habrá mayor flexibilidad según criterios del colegio.
- La medida busca promover un uso responsable de la tecnología.
En la práctica, esto significa que cada colegio tendrá que actualizar su reglamento interno para definir cómo se gestionarán los dispositivos, alineándose con el marco legal vigente y comunicando oportunamente las normas a estudiantes y familias.
Menos pantallas en clases: el foco en la concentración
La normativa apunta a restringir el uso de celulares durante las actividades pedagógicas, bajo la premisa de que su utilización constante puede afectar la atención, el rendimiento académico y la interacción entre estudiantes.
Desde la mirada educativa —y también tecnológica— la idea no es demonizar los dispositivos, sino ordenar su uso para que no interfieran en el proceso formativo. En otras palabras, el celular deja de ser un elemento libre en la sala y pasa a estar sujeto a reglas explícitas.
Cuándo sí se podrán usar
El marco contempla situaciones en las que los teléfonos seguirán siendo válidos dentro del entorno escolar. Entre ellas:
- Emergencias o situaciones que requieran comunicación inmediata.
- Condiciones de salud que necesiten monitoreo o contacto.
- Actividades pedagógicas donde el dispositivo forme parte del aprendizaje.
- Casos justificados definidos por cada establecimiento.
Esto abre la puerta a un uso más intencionado de la tecnología, especialmente en contextos donde puede aportar valor educativo.

Flexibilidad en cursos mayores
En enseñanza media, los colegios tendrán mayor margen para definir cómo aplicar la regulación, considerando la autonomía progresiva de los estudiantes. Podrán establecer espacios o momentos donde el uso sea permitido, siempre bajo criterios institucionales.
Más que una prohibición: un cambio cultural
Más allá de la restricción, el trasfondo de la medida apunta a generar una relación más equilibrada con la tecnología. El desafío estará en cómo los colegios integran herramientas digitales sin que se transformen en una fuente permanente de distracción.
Para las familias, el mensaje es claro: el teléfono seguirá siendo parte de la vida escolar, pero bajo reglas que prioricen el aprendizaje y el bienestar.
Nuestra Mirada
Desde el mundo tecnológico, este tipo de regulaciones refleja una tendencia global: pasar de la hiperconectividad sin límites a modelos de uso responsable. La conversación ya no gira en torno a si los dispositivos deben estar presentes, sino a cómo se utilizan de manera inteligente en contextos educativos.
El 2026 marcará así un punto de inflexión en la convivencia entre educación y tecnología en Chile.